La inteligencia inversora. Cuando una buena información permite una decisión acertada.

Título alternativo: Notitia clavis est (la información es la clave)
El concepto de inteligencia inversora está estrechamente relacionado con la información. Si hiciéramos una comparativa entre inteligencia e información, queda claro: los servicios de inteligencia son, ante todo, servicios de información. Nuestro CNI tiene como misión general facilitar información, análisis, estudios y propuestas al presidente del gobierno y al gobierno de la nación.

No obstante, lo que más se acerca a esta idea de información son los conceptos siguientes: inteligencia de negocios (llamado habitualmente BI – Business Intelligence) e inteligencia económica/competitiva, que refiere al conjunto de actividades coordinadas de colecta, tratamiento, y difusión de informaciones útiles a los actores económicos.

En base a eso podemos afirmar que sin una información veraz, fiable de fuentes serias y verificadas, no se puede invertir con sentido. Sencillamente, no se puede invertir.

¿Qué hacer con la información que nos llega?
En realidad no nos llega ninguna información. Nos llegan datos, que convertimos en información filtrándolos y descartando todas las variables innecesarias. También ponderamos dichos datos según las fuentes de las que provienen. Para definir si una inversión es buena, sea inmobiliaria o de otra índole, solemos definir el tipo de información que necesitamos: automatizamos la recogida de datos según varios grados de relevancia y de vinculación con nuestras inversiones y luego nos dedicamos a analizar y a interpretar.

No hay inversión sin inversor
La información sobre nuestros clientes también es importante. Una de nuestras reglas es que no hay una inversión perfecta, sino una inversión idónea para alguien en concreto. El carácter individual de cada inversión nos lleva a entrar en otros tipos de variables, más personales, más individuales. Más enfocadas al que confía en nosotros, porque sabemos que tomar una decisión también es un acto de inteligencia. De hecho la palabra “inteligencia” proviene del latín “intelligentia” o “intellēctus”, que a su vez provienen del verbo intellegere — término compuesto de inter
(«entre») y legere («elegir») -“Elegir entre”.

Así es la toma de decisiones: escogemos entre varias opciones. Y, de entre esas opciones, ponemos a su disposición las más acertadas para que la elección final sea la correcta, la óptima.

Perfil del autor

Guillermo Ortiz
Guillermo Ortiz
Experto en Inteligencia Inversora
Invertirconsentido.com